Cómo afecta la falta de sueño a nuestra salud

Llevar una correcta alimentación, hacer ejercicio físico, evitar un estilo de vida sedentario e incluso llevar una buena higiene personal, podrían ser todos ellos unos hábitos muy a tener en cuenta para llevar un estilo de vida saludable.

Sin embargo, en no pocas ocasiones nos olvidamos del sueño. Del descanso profundo de un organismo, el cual, utiliza esta fase de nuestro día a día para recuperarse a todos los niveles. De ahí la importancia de que este sea de calidad. Porque, ¿cuáles son las consecuencias de la falta de sueño?

4 consecuencias que se pueden dar por la falta de sueño

Antes de comenzar a enumerarlas habría que decir que más que la falta de sueño tenemos que hablar de la falta de sueño de calidad. Ya que se pueden dormir muchas horas pero que en estas no se alcance un sueño profundo y reparador.

Menor capacidad cognitiva

Numerosos estudios han demostrado de manera categórica que un sueño de calidad favorece la capacidad cognitiva del ser humano. No importa en la etapa en la que esa persona se encuentre (joven, adulta o anciana).

Un sueño de mala calidad no permitirá reparar las conexiones neuronales que tienen lugar en el cerebro de manera que este estará menos receptivo. Esto tiene dos consecuencias directas muy claras.

  •         Por un lado, al tener una menor capacidad concentración, no podremos poner el foco en aquellas tareas que realicemos en nuestra rutina diaria.
  •         El daño sistemático de esas conexiones neuronales hará que tengamos un menor rendimiento en el trabajo, en los estudios o en cualquier otro ámbito que implique una asimilación de información.

Aumento del estrés y la ansiedad

Estas son dos de las dolencias que más se dan en el siglo XXI. Y es que, enlazando con la consecuencia anterior, un cerebro mal reparado, no tendrá la misma capacidad de asimilar y de gestionar los estímulos procedentes del exterior.

Esto hace que ante situaciones que pueden ser habituales en cualquier ámbito, no se reaccione de manera correcta haciendo que el estrés, el nerviosismo y la ansiedad vayan en aumento. Hoy en día se sabe que un sueño deficitario aumenta de manera significativa la probabilidad de padecer depresión. Un hecho que deja bien clara la conexión que tiene la mente con el descanso general del organismo.

Mala recuperación de los tejidos

No importa el órgano o el tejido al que nos refiramos. Si tenemos en cuenta que la reparación de los tejidos así como la segregación de hormonas tan importantes como la del crecimiento se producen durante el sueño, ¿cómo es posible mantener un estado de salud general con una falta de sueño manifiesta? Es imposible. No en vano, la falta de sueño está relacionada con la mala recuperación de varias maneras.

  •         Le estamos privando al cuerpo de aumentar masa muscular.
  •         Estamos debilitando nuestro sistema inmunitario.
  •         Seremos más propensos a padecer problemas óseos, musculares y de articulaciones.

Tendencia a ganar grasa

Aunque pueda parecer algo trivial, la falta de sueño está íntimamente relacionada con la incapacidad para perder grasa. Esto es así porque la pérdida de grasa solo se puede lograr cuando se tiene un entorno hormonal estable y esto es algo que con un sueño escaso no se puede conseguir.

La falta de capacidad de pérdida de grasa puede ocasionar algunos problemas que merece la pena destacar.

  •         Aumento de las probabilidades de padecer un problema cardíaco.
  •         Mayores posibilidades de producirse un fallo en el sistema circulatorio.
  •         Incapacidad por tener un cuerpo ágil y con una buena movilidad.

Pero, ¿cómo se puede lograr un sueño de calidad y reparador?

Sin embargo, antes de terminar, merece la pena decir que lograr un sueño de calidad no es tan complicado como podemos imaginar en muchas ocasiones. Basta con tener algunos hábitos interiorizados y llevarlos a cabo día tras día. Entre ellos podemos mencionar los siguientes.

  •         Acostarse a una hora prudente de manera que podamos descansar en torno a las 7 horas.
  •         Llevar a cabo la misma rutina todas las noches antes de acostarse.
  •         Evitar estímulos de todo tipo en los momentos previos al acostarse.

Siguiendo estas pautas, la calidad del sueño aumentará y, por lo tanto, la calidad de vida. De hecho, se ha demostrado que al mes de tener un sueño óptimo, comienzan a verse los efectos.

 

Estos son los motivos principales por los que dormir bien es fundamental para tu salud. Alarga y mejora tu vida escogiendo el colchón que más se adapte a ti.

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